Trastornos que los niños y niñas pueden
adquirir si no tienen una buena alimentación
Obesidad infantil: la elevada prevalencia de la obesidad infantil en nuestro medio, su influencia negativa en el desarrollo psicosocial del niño, el riesgo de perpetuarse en la edad adulta y sus nefastas consecuencias, hacen obligado un repaso a este problema que está íntimamente relacionado con la nutrición, tanto en su origen como en su curación.
Son muchos los factores que intervienen en el desarrollo de la obesidad en la sociedad actual: la idea del niño sano igual a gordo, comidas excesivamente ricas en grasas animales, excesivo número de horas de televisión, disminución del ejercicio físico, causas genéticas.
Delgadez Extrema: La pérdida de peso puede obedecer a múltiples circunstancias por lo que se debe diagnosticar cuidadosamente. Suele obedecer a enfermedad crónica, dietas restrictivas, disminución del apetito, deficiencias de zinc, o costumbres alimentarías.
Falta de apetito: Por este término se entiende al niño cuyo único síntoma es la falta de apetito, sin enfermedad somática o mental que lo condicione. La mayor parte de las veces, este trastorno obedece a un apetito caprichoso derivado de unos hábitos alimentarios mal ordenados.
Una mala estimación por parte de los padres de las necesidades nutritivas del niño, acaba por condicionar un ambiente de ansiedad en el entorno del niño que revierte en forzar al niño a comer y permitirle ciertos caprichos. Con todo esto, el acto de comer se convierte en desagradable para toda la familia.
Deficiencias de Hierro: Es una de las más comunes entre los niños de 1-3 años. Pueden ser derivadas del periodo de lactancia debido a la dieta limitada, además los niños en esta edad no aceptan de buen grado las carnes rojas prefiriendo alimentos bajos en contenido en hierro.
Caries dental: A diferencia de otras patologías, esta suele tener su origen en una dieta mal organizada comidas ricas en azúcar, bebidas ricas en lácteos, azúcar antes de dormir y sin la limpieza adecuada, falta de higiene buco- dental, comidas fuera de hora sin posterior limpieza.
Diarreas: Es muy frecuente en niños, y se manifiesta con un aumento en el número de deposiciones de carácter líquido. El origen suele ser por infección gastro-entérica. Se acompaña de vómitos, fiebre etc. Se pueden clasificar en dos grandes grupos:
Diarreas por mal absorción: aquellas en las que las bacterias o virus que las producen provocan inflamación de la pared intestinal lo que conduce a la mal absorción de agua y electrolitos que son eliminados.
Diarreas secretoras: las bacterias implicadas elaboran toxinas que inducen la secreción activa de agua y electrolitos.
Las complicaciones que pueden aparecer, y que son las que con el tratamiento se deben corregir, son: la deshidratación, intolerancia a disacáridos, intolerancia secundaria a proteínas y vacunas, fracaso de la función intestinal.
Estreñimientos: Supone otro de los problemas con los que habitualmente se enfrenta la población infantil. Aunque las causas orgánicas de este trastorno son múltiples, lo más frecuente es que sea una alteración de carácter funcional. Frecuentemente, dietas pobres en fibra, insuficiente aporte de nutrientes o factores sociales como el estrés, condiciones familiares etc. son los desencadenante. La pérdida del reflejo de la evacuación supone la retención de las heces, endurecimiento de las mismas por reabsorción del agua en el intestino, formado un círculo vicioso, que puede acabar con oclusión intestinal.
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